DIPLOMADO EN BANQUETES, EVENTOS Y EVENTOS ESPECIALES
October 13, 2014

Cantinela por parte de la novia, que se escucha ad naúseam a partir de la fecha del compromiso, y hasta el día del gran acontecimiento:
“Quiero que todo salga perfecto en MI boda”.
“Ya tengo todo listo para MI luna de miel”.
“El día de MI boda, va a ser el día más importante en MI vida”.
“Ya viene MI boda”.
“En MI boda, el banquete tiene que ser maravilloso”.
MI boda, MI boda, MI boda…
Escuchándola, uno piensa que la mujer se va a casar sola. Sólo después se acuerda uno que no, que la chica en cuestión va a casarse con un fulano. Pero el fulano, al parecer, ni pinta. Pareciera que fuera, el pobre, algo así como otro más de los accesorios: el vestido, el ramo, los trajes de las damas, el salón de los banquetes, la iglesia… y ah, sí, el novio.
Miren: yo sé que el día de LA BODA es algo largamente esperado desde que éramos niñas y jugábamos a la casita (sí, con todo y la liberación y todo eso), que está considerado como uno de los días más importantes, memorables, inolvidables y maravillosos en la vida de cualquier mujer, pero existe el pequeño detalle, de que tal vez una mujer puede casarse si no tiene un vestido de novia, pero si no tiene un novio, todo lo demás es inútil.
Sin embargo, pareciera que el pobre novio es algo que se da por sentado. Todo, o casi todo, suele girar alrededor de la novia, ¿no? ¿Y él, que es tan absolutamente necesario para que todos esos planes se realicen? Vamos a escuchar lo que opina:
Ellos hablan.
Alberto, 32 años: “A mí jamás me tomaron en cuenta, sólo para que fuera a medirme el traje. Así que me sentí como un invitado más a mi propia boda”.
Román, 28 años: “Básicamente, serví de chofer: la llevé a poner la mesa de regalos, a elegir el vestido (que yo pagué), a escoger la iglesia (cerca de su casa), a dejar unas cosas a casa de su tía, al salón… realmente, me sentí utilizado”.
Gilberto, 29 años: “Ella lo decidió todo. Como era SU boda…”
¡Por favor, es NUESTRA boda!
No, no chicas. El novio es el más importante, junto con la novia, claro. Y, él también se va a casar. Así que para que él no se sienta ni mueble, ni chofer, ni accesorio, ni invitado, hagan esto:
• Pídele su opinión… ¡para todo! Haz que participe en la elección de la iglesia, del salón, de la música, de los regalos, pregúntale cómo quisiera él que fuera SU boda, y toma muy en cuenta esta opinión.
• Intégralo. Las mismas vueltas que das tú, tiene que darlas él, pero no en calidad de chofer, sino de compañero de tu vida. Si desde ahora, en la organización de la boda, comienzan a funcionar como un equipo, seguirán haciéndolo cuando se casen, y serán mucho más felices.
• Dale misiones específicas. Si lo ves muy perdido, y como que no sabe qué hacer, asígnale una misión. Por ejemplo, que sea él quien organice la noche de bodas y la luna de miel. El se sentirá encantado y parte importante de todo el asunto.
• No dejes que nadie más que ustedes dos decida. Yo sé que su mamá tiene mucho qué decir, que tu mamá está encantada organizando todo, pero ten en cuenta que son USTEDES quienes van a casarse. Es la fiesta de los dos, el día más importante para los dos, y sólo ustedes dos pueden decidir qué quieren y cómo lo quieren. Claro, se aceptan sugerencias, pero sólo sugerencias, no imposiciones.
• Contágialo de tu ilusión y de tu entusiasmo. Muchos hombres se hacen conscientemente a un lado, porque piensan que la organización de la boda es un asunto exclusivamente femenino. Bien, si él es así, hay que sacarlo del error. Inyéctale tu felicidad, tu gusto por organizar la boda, tu ilusión y tu intención de que ese día sea inolvidable para los dos. No hay nada más bello, y más útil, que un novio entusiasta, que participa con alegría hasta en la elección de las flores.
• Por favor… ¡deja de decir “MI boda”! Cada vez que lo dices, lo haces a un lado. Yo sé que no es consciente, pero igual hace que él se sienta aislado de un acontecimiento que afectará toda su vida futura. Así que no es MI boda: ¡es NUESTRA boda! ¡Por favor!

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